Cómo los impuestos que paga la gran empresa pasaron de ser el 12% al 5% de su resultado

 

impuestos empresariales

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, lleva tiempo empeñado en convencernos de que es un mito eso de que las grandes empresas eluden buena parte del pago de los impuestos que les corresponderían en función del beneficio que obtienen en este país. Lo mismo le da salir en el Senado diciendo que en 2013 han aumentado los impuestos pagados por las grandes empresas (claro, les aumentó el beneficio respecto a 2012); que presentar una reforma fiscal que les baja el tipo nominal del Impuesto de Sociedades junto a un cuadro en el que se dan los pagos a cuenta de las empresas en los últimos años, es decir, los anticipos, no la aportación final al Fisco tras las devoluciones. ¿Cómo podemos saber si Montoro dice la verdad cuando asegura que las grandes empresas han arrimado el hombro como nadie durante la crisis? 

En la Agencia Tributaria aseguran que lo mejor es examinar las memorias anuales que elabora este organismo. La última presentada es la de 2012, que se refiere a los datos fiscales de 2011 y ejercicios anteriores. También nos explican que en la memoria se distingue entre las cuentas e impuestos de los grupos consolidados, que aunque hay excepciones son en su mayoría grandes empresas; y las empresas que no pertenecen a grupos que, aunque también hay excepciones, son en su inmensa mayoría pymes.  Lo primero que se observa es que, entre 2007 y 2011 se produjo un derrumbamiento de la base imponible de los grupos consolidados. La base imponible es la parte del beneficio a la que se le aplican los impuestos. Si en 2007 equivalía al 56% del resultado, en 2011 se había quedado en el 20%. El resto del beneficio no paga impuestos, al menos en España. 

Como dice nuestro trasunto de ministro de Hacienda, y como nos explica Francisco de la Torre, inspector de Hacienda y autor del libro ¿Hacienda somos todos? (Debate, 2014), uno de los motivos de que se haya encogido durante la crisis la parte del beneficio que paga impuestos puede encontrarse en la mayor repatriación de beneficios obtenidos por filiales en el extranjero. Para evitar que se paguen impuestos por una ganancia que, en teoría, ya los ha pagado en otro país, se resta del resultado lo que viene de fuera. Como en España se ganaba menos dinero, se repatriaron más beneficios del exterior, por eso la parte del resultado que paga impuestos aquí disminuyó.

Cambiemos entonces el gráfico y restemos del resultado lo que en la tabla de la Agencia Tributaria se llama ‘exención por doble imposición’ y ‘entidades de tenencia de valores extranjeros’. Es decir, el resultado que viene de fuera.

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Por lo que se ve, la base imponible, sobre la que se aplicará el tipo correspondiente del Impuesto de Sociedades, sigue encogiéndose considerablemente incluso si se depura el resultado restando lo que viene de fuera. ¿Qué ha pasado? Para empezar, a las grandes empresas se les han hecho unos cuantos regalillos de esos que no alcanzan al ciudadano de a pie. Entre esos regalos estuvo generalizar la libertad de amortización como decidió el Gobierno de Zapatero mientras los españoles permanecían pendientes de la huelga de los controladores aéreos. Ya hemos hablado de este truco contable que permitió a grandes empresas como las telefónicas o las eléctricas pasar a la cuenta de gastos (y restar por lo tanto de la parte que paga impuestos) inversiones intrínsecas de su negocio, como son las inversiones en red.

Lo que se puede ver en las memorias de la Agencia Tributaria es de qué cuantía estamos hablando. Pues bien, si en el año 2009, la libertad de amortización permitió a las grandes empresas restarse de la base imponible 2.816 millones; en 2011, tras la nueva norma del Gobierno socialista que permitía generalizar esa libertad de amortización, la broma ascendió a 7.398 millones de euros (que dejaron de pagar impuestos).

Este roto gigantesco se cosió en 2012, ya con el partido popular en el Gobierno y ese es uno de los motivos principales de que se haya recuperado algo la recaudación. Sin embargo hay una zona oscura en la que los inspectores de Hacienda temen que las empresas estén haciendo malabares contables por no decir otras cosas. Son los ajustes por consolidación. Gracias a esta partida, las grandes empresas (o para ser más exactos, los grupos consolidados) se restaron del resultado en 2007 un total de 38.653 millones de euros. En 2011, esa cantidad se elevó a 43.399 millones. En 2010 llegó a alcanzar los 48.711 millones.

impuestos empresariales¿Cuál es el resultado? Si se tiene en cuenta que a la base imponible se le aplica aún un buen número de deducciones, llegamos al dato que facilita la memoria de recaudación de la Agencia Tributaria de cuánto pagaron en impuestos las grandes empresas respecto al beneficio contable obtenido. Si en 2007 pagaron el 9,9% del resultado contable, en 2011 el porcentaje se había quedado en el 3,5%. Pero incluso si volvemos a realizar el cálculo eliminando la parte de beneficio que viene de filiales en otros países, las grandes empresas han pasado de pagar como impuestos el 12% de su resultado en 2007 a quedarse en el 5% en 2011. 

¿Ha ocurrido lo mismo con las empresas que no pertenecen a un grupo, que como se ha dicho son en su mayoría pymes? En absoluto.

impuestos empresarialesLa pequeña y mediana empresas no tiene tantos resortes como las que forman parte de un grupo para reducir la parte de su resultado que acabará en el fondo común de los impuestos. De hecho, el Impuesto de Sociedades de este tipo de empresas que no pertenece a grupos representó el 19% de su resultado contable en 2011, no muy lejos del 24% que suponía en 2007, cuando este país se creía rico.

¿Cómo se ha logrado sostener un país con más de la cuarta parte de la población activa en paro, pagando más de 30.000 millones de euros en intereses por la deuda pública y con el consumo interno agarrotado? Ya lo saben ustedes y sus bolsillos. Subiendo el IVA (dos veces, la segunda incluyendo una reclasificación de productos y servicios del tipo reducido al general) y el IRPF porque la recaudación del Impuesto de Sociedades, desde su estrepitosa caída del 39% en 2008 no se ha vuelto ni a acercar a los niveles precrisis. ¿Ha caído la economía? Sí, pero para todos y no a ese ritmo. Es más, como recuerda en su libro Francisco de la Torre, en 2008 se pagaron impuestos por el beneficio de 2007, año que supuso un récord en la ganancia empresarial según la Central de Balances del Banco de España. Aquí hay algo más que crisis.

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