El 25% de los contratos firmados este año duró menos de 7 días

La reforma laboral del Partido Popular es esa ley que apareció un día en el BOE con la intención, decía el preámbulo, de crear un marco legal “que facilite la creación de puestos de trabajo, así como la estabilidad en el empleo que necesita nuestro país”. De las promesas a los hechos, lo que tenemos hoy, cuando desde el Gobierno cantan a coro que están muy contentos de que por fin este año se va a crear empleo neto, es un país en el que uno de cada cuatro contratos que se firma dura menos de una semana. Así lo demuestran las cifras de los informes mensuales de enero a mayo del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), adscrito al Ministerio de Empleo que dirige Fátima Báñez, agregadas en el cuadro superior.

Esto no es temporalidad es la constatación de que este país se ha convertido en un lugar donde hacer un plan de vida es algo imposible en cada vez más casos. De los 7.840.735 contratos que se firmaron en los seis primeros meses de 2014, el 24,59% (1.928.044 contratos) tenía una duración inferior a siete días. Si se quiere medir la eficacia de esta ley en función de lo que se prometió públicamente, el Gobierno tiene complicado afirmar que ha creado un marco legal que dé estabilidad al empleo. Si se suman los contratos con una duración igual o inferior a un mes, el porcentaje sobre el total se dispara hasta el 37,8%.

Si lo que se mira es la tendencia, tampoco sale el Ejecutivo bien parado en la estadística. El año pasado, en el mismo periodo, el número de contratos con una duración inferior a una semana fue del 24,15%. Mucho menos si se mira al año anterior a la reforma laboral. En la primera mitad de 2011, el número de contratos firmados con una duración inferior a siete días supuso el 20,43% sobre el total.

Esta última cifra muestra que el número de contratos por días ha sido durante años muy alto en relación a la cifra total. ¿Por qué es especialmente grave que el peso se haya incrementado en los últimos años? Por el contexto en el que se produce. Porque si de algo ha servido la reforma laboral del Partido Popular, que abarató el despido, permitió a las empresas aplicar expedientes de regulación de empleo (ERE) sin la previa autorización de la autoridad laboral y admitió los descuelgues de los convenios, ha sido para destruir empleo estable.

PARTIDO POPULAR, MÁS LETAL QUE EL ESTALLIDO DE UNA BURBUJA

El ejemplo de contrato más estable, el indefinido a tiempo completo, sirve para mostrar cómo la reforma del PP se convirtió en un instrumento más letal que el propio estallido de la burbuja inmobiliaria. Si desde el cierre del segundo trimestre de 2008 (el registro más alto en este tipo de contratos con 10.939.100) y hasta finales de 2011 (cuando ganó las elecciones el PP) se destruyeron en España 737.500 empleos indefinidos a tiempo completo, según la Encuesta de Población Activa (EPA), desde finales de 2011 a finales del primer trimestre de 2014 se han destruido 906.200. El ritmo de la precarización laboral de este país es tremendo desde que se implantaron las nuevas reglas del juego, muchas de ellas refrendadas recientemente por el Tribunal Constitucional.

De nada han servido las tarifas planas de 100 euros de pago mensual a la Seguridad Social por trabajador contratado de forma indefinida ni los contratos de apoyo a emprendedores, que se llaman también indefinidos a pesar de que permiten despedir durante el primer año sin indemnización. Los contratos indefinidos han supuesto el 8,7% del total de los firmados en la primera mitad del presente año y no se distingue en la cifra del SEPE entre los que son a tiempo parcial y los que son a tiempo completo. La EPA, sin embargo, mostró hasta su último dato (el del primer trimestre de 2014) que se seguían destruyendo contratos indefinidos a tiempo completo y que donde crecían los indefinidos era en los contratos a tiempo parcial.

Bueno, al decir que no ha servido de nada la normativa que subvenciona los indefinidos se quiere decir nada positivo. Este tipo de subvenciones, como la que pretende pagar a las empresas por contratar a jóvenes aunque 31 días antes se haya destruido un puesto con contrato indefinido, siguen minando las cada vez más dañadas cuentas de la Seguridad Social.