El misterioso hundimiento del Impuesto de Sociedades, una crisis a costa de IVA e IRPF

Vamos a calentar motores de cara a la reforma fiscal de la que el Gobierno va a anunciarnos hoy una parte, ya se verá qué pasa después de las elecciones. A grandes rasgos, de momento se reduce el tramo del IRPF y se bajan tipos en los niveles medios y bajos de ingresos, y se baja el Impuesto de Sociedades de las grandes empresas con la intención de que, a base de quitar deducciones, en realidad la recaudación suba por la vía de que el tipo real sea más alto que actualmente. Para más detalles antes de la información oficial, este pormenorizado artículo en Cinco Días de Jaume Viñas.

¿Qué ha ocurrido hasta ahora? Sabemos que la crisis hundió la recaudación total de los grandes impuestos (IVA, IRPF, Sociedades e Impuestos Especiales). En total, según las estadísticas de la Agencia Tributaria, el fondo común anual de estos grandes tributos pasó de 200.676 millones de euros en el año 2007, cuando la crisis era una cosa que pasaba en la otra orilla del Atlántico, a 168.847 millones en 2013. El pasado ejercicio no es el suelo, ni mucho menos, de la recaudación, que se tocó en 2009, cuando ésta quedó en 144.023 millones.

En la evolución de los impuestos hay cosas que se saben muy bien y otras de las que se habla menos. Se sabe por ejemplo que el IVA se ha subido en dos ocasiones y por tres vías. La primera subida fue a cargo del Gobierno conocido como socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que subió los tipos. La segunda por parte del Gobierno de Rajoy, que los volvió a subir y además efectuó una reclasificación de bienes y servicios que antes tributaban por el tipo reducido para pasarlos al general, lo que hizo que de un plumazo algunos sectores sufrieran un incremento en el impuesto de 13 puntos porcentuales. Gracias a este esfuerzo de los ciudadanos, que pagan más por consumir menos, la recaudación de IVA se situó a finales de 2013 ya en niveles de 2005 y acercándose a los de 2006.

También se ha subido el IRPF, un movimiento que tiene levantadas a las bases de votantes del Partido Popular porque fue su primer incumplimiento del programa electoral nada más llegar al Ejecutivo. El IRPF es un impuesto muy distributivo pero, en un país en el que se cuidan poco los medios de lucha contra el fraude, supone el agravio comparativo de hacer recaer en la espalda de los trabajadores con nómina, controlados por el sistema informático, el peso de la recaudación.

De lo que se habla menos es de la como poco curiosa y temprana entrada en barrena del Impuesto de Sociedades. Por supuesto que han cerrado muchas empresas y a las que resisten les ha caído la ganancia en muchos casos pero, como explica Francisco de la Torre en su fantástico libro ¿Hacienda somos todos?, este tributo se desplomó ya en 2008 un 39%. Lo curioso, explica De la Torre, es que en 2008 se pagó Sociedades por los beneficios del ejercicio anterior, es decir 2007, cuando según la Central de Balances del Banco de España las empresas tocaron su techo de ganancia. En opinión del inspector de Hacienda, todo apunta a que en 2008 hubo fraude y mucho.

Claro que, como cuento en Crisis S.A. El saqueo neoliberal, para sostener la recaudación es más fácil subir el IVA, el impuesto menos redistribuido de la riqueza, y el IRPF que aumentar los medios para luchar contra el fraude. De hecho, una de las aberraciones de las medidas para reducir el déficit fue incluir a la Agencia Tributaria en los límites a la reposición de jubilaciones de la Administración Pública de forma que sólo se ha venido sustituyendo a uno de cada diez, mermando los efectivos dedicados a controlar las fugas del fondo común.

¿Qué efecto ha tenido hasta ahora esta deriva tributaria en la que los organismos internacionales piden al Gobierno que ahonde subiendo el IVA? Si el impuesto de Sociedades aportaba a la recaudación de los grandes tributos el 22% en 2007, en 2013 el porcentaje había caído al 12%. En el mismo periodo, el IVA ha pasado de representar el 28% de la recaudación al 31%, y el IRPF ha pasado del 36% al 41%.