Nueva aventura con Báñez: Bajas por enfermedad marca Hacendado

mercadona

Me he levantado con ganas de inaugurar una sección, hoy que la gente está paseando palmito entre puestos de libros bajo el solete y eso hace del día un domingo de fiesta. A la sección la voy a llamar El domingo libro. Y he decidido empezarla con Historia de un éxito: Mercadona, de Javier Alfonso (Conecta, 2014) por un tuit que vi ayer y por el anteproyecto de Ley de Mutuas que se trae entre manos Fátima Báñez, la mujer dispuesta a lograr que nuestra vida laboral sea toda una aventura. Reconozco que me pone hablar de Mercadona, leer de Mercadona, aprender de Mercadona. Por lo gran empresa que es y lo bien que se ha adentrado en el oscurantismo de esa elite española que pasea por Moncloa, aunque aún esté lejos de las firmas con solera, las que les dicen a los grandes medios y a buena parte de los pequeños, me ponga usted en un lugar discreto lo de que a mi presidente lo encontró culpable la Audiencia Nacional de un delito de información privilegiada (se libró porque había prescrito), como hizo con maestría en su día el Departamento de Comunicación de Telefónica.

Con Mercadona asistimos al fenómeno El Corte Inglés parte II, una nueva entrega de esa dosis de miedo inyectado por grandes empresas de la distribución, con tentáculos en multitud de sectores, a todo el que trata con ellas para que nadie se atreva a abrir la boca. Qué tiempos cuando estábamos fundando El Economista y le negaron al periódico de un día para otro hablar de momento en las tertulias en las que participaba a diario porque se habían enterado de que queríamos sacar un artículo negativo para el gigante verde. El artículo era sobre la discriminación que sufrían las mujeres en El Corte Inglés y llevaba el sello de calidad de esos dos enormes periodistas que son Javier Romera y Ruth Ugalde. Aquí va el enlace (en Rankia, porque no he sido capaz de hallarlo en su web original, qué torpe estoy :)) como homenaje a los periodistas económicos que llevan entre las piernas atributos de titanio y lo sacaron en 2006, no ahora que todo el mundo habla regular de El Corte Inglés, tras su tropiezo financiero. Hoy lo que no es muy habitual es leer artículos como el que publicó en La Marea Antonio Maestre sobre las dificultades y riesgos de los empleados de Mercadona para lograr una baja.

Bueno, que me disperso.Elijo el libro de Javier Alfonso porque me gustó mucho más de lo que prometía el título, que al principio me pareció esconder otra loa al buen hacer del señor Juan Roig, y porque ayer circuló por Twitter una foto difundida por @fanatic1982 en la que se ve a una empleada de Mercadona con escayola en la pierna y muleta colocando producto en los lineales.

Dice Alfonso en su obra, producto de años escribiendo sobre la empresa valenciana:

Juan Roig va a trabajar así le duela la cabeza, tenga fiebre o le martiricen sus problemas de espalda, y quiere que sus trabajadores hagan lo mismo.

Huelga decir que el beneficio que sacan ellos por esa entrega no es comparable y que además, no se les deja elección.

Quien no pueda que no vaya, pero no ha de poder de verdad. Sabe que parte de las bajas laborales que se producen en España son fraudulentas, así que prefiere pasarse que quedarse corto en el control. En 2012 presumía de que el absentismo en Mercadona era del 0,78%, (…) frente al 6% que se daba en el conjunto de España.

Continúa el libro con una cita de un empleado:

“A mí no me ha dicho nadie que no coja bajas, pero yo si tengo una gripe voy a trabajar y mis compañeros también. En Mercadona no hay bajas”.

Sí hay bajas, comenta Alfonso, pero muy justificadas.

Para eso la empresa cuenta con un centenar de médicos a los que es obligatorio llamar cuando uno tiene algún problema. Acudir al médico de la Seguridad Social a pedir la baja se considera una deslealtad que puede significar perder la prima de beneficios. Los médicos de la empresa “se ocupan, primero, de la salud de los trabajadores y, segundo, de ver si hay fraude en el absentismo”, según Juan Roig. En realidad, la misión de estos facultativos es que se produzca el menor número de bajas posible y que estas tengan la justa duración. (…) No es raro ver en los supermercados a algún trabajador con escayola o convaleciente de una operación, aún con los puntos.

Una vez el médico de Mercadona considera que no queda más remedio, que está ante una enfermedad marca Hacendado

que la patología tiene la entidad suficiente para requerir una baja, entra en juego el segundo control sobre el absentismo: la mutua. Juan Roig se compró una en 1998. Ese año, Mutua Valenciana de Levante (Muvale) atravesaba una crisis que ponía en peligro su supervivencia, cosa que no ocurrió gracias a que Mercadona se apuntó a ella con sus 16.000 trabajadores y a que Juan Roig convenció a Bancaja y a otros grandes empresarios valencianos para que hicieran lo mismo.

Roig decidió quién sería el siguiente presidente de Muvale y envió a directivos de Mercadona a reconducir la mutua, que se fusionó en 2006, como explica Alfonso, con Umi, la mutua de grandes empresas como Iberdrola, Unión Fenosa, BBVA y Santander, dando lugar a Umivale. Y aquí viene el toque de actualidad de este post de domingo. El Ministerio de Trabajo está a punto de terminar con uno de los pesares de Roig, que anda molesto por no poder mandar totalmente en la salud de sus trabajadores. Dice el libro:

Con la mutua convertida en una extensión de Mercadona, seguía habiendo un pequeño inconveniente para los intereses de la empresa, y es que las altas de los trabajadores que estaban de baja por enfermedad común o por accidente no laboral eran atribución exclusiva de los facultativos de la Seguridad Social, lo que hacía que algunas altas que los médicos de Mercadona y Umivale firmaban no fueran aprobadas por los de la sanidad pública. Juan Roig es uno de los empresarios que más ha insistido en declaraciones públicas para forzar un cambio legislativo que permita a las mutuas encargarse de las altas, una postura que defiende la patronal CEOE y rechazan los sindicatos.

Esa ley está ya en el horno, como habrán leído en los medios, a la espera de que pasasen las elecciones europeas para no llevarse sustos. Lástima para el PP que Cañete padezca bocachanclismo y que la gente haya decidido que vale, que si hay que demostrar lo que se piensa en las urnas, pues se hace.Pero dicen los medios cercanos al Gobierno que eso no va a parar las reformas en marcha, entre ellas la de la Ley de Mutuas.

Hasta ahora, el alta por enfermedad común es responsabilidad de los médicos de atención primaria. El anteproyecto de Ley de Mutuas, en fase de consultas, prometía terminar pronto con eso, si no otorgando directamente a las mutuas la facultad de dar el alta, sí permitiéndolo de facto en caso de silencio administrativo de cinco días por parte de la sanidad pública a la petición de que el fin de la baja se haga efectivo. Una vez se apruebe, las mutuas, esas entidades privadas asociadas a los empresarios, tendrán más competencias para proponer el alta médica desde el primer día de baja laboral causada por una enfermedad común.

Y aprovechando lo del Pisuerga, quieren colar otra deriva de recursos públicos hacia el sector privado en la ley. Como los españoles ahora cogemos menos bajas por enfermedad, no vaya a ser que al empresario le dé por aplicar la reforma laboral y nos haga un despido que se considerará procedente aunque la baja esté justificada, las mutuas tienen menos trabajo. Y esos “recursos ociosos” se quieren emplear en derivar pacientes de la sanidad pública. Y dinero, claro, que gratis esta gente no hace nada. Vamos, que se quiere abrir la posibilidad de que las mutuas lleguen a acuerdos con las comunidades autónomas para atender a pacientes y sacar su pellizquito del gran cajón de los impuestos.

Yo no digo nada. (Me acabo de recordar yo misma a alguien de prensa de BBVA que me dijo una vez “No te puedo decir nada y además es off the record“). Que leáis el libro de Alfonso, que no niega las virtudes del señor Roig para levantar el imperio Mercadona, dar empleo y crear riqueza para el país pero da un buen puñado de claves sobre qué cosas no tan bonitas ha hecho y hace que también le han ayudado a llegar hasta ahí.