desahucios

En este mundo se cuestiona todo menos la libre circulación del capital. La banca y los fondos de inversión tienen el poder de calentar países hasta agostarlos y regar sectores hasta que sus ramas no dejan que crezca nada más. Su libertad para decidir dónde dirigen el caudal del dinero crea economías mutantes en tiempo récord y engendra desiertos aún más rápido, una vez deciden que ha llegado el momento de irse. A finales del año 2000, recién aterrizado el euro en nuestros bolsillos, el crédito destinado a actividades productivas y financiación de hogares se situaba en España por encima del medio billón de euros. Ocho años más tarde, en el momento en que reventaba la burbuja, había alcanzado un saldo de 1,9 billones, es decir 3,3 veces más.

La banca regó la economía de dinero barato, procedente en su mayoría de fondos y bancos del norte de Europa, y alimentó la rueda del crecimiento pero con una apuesta por un futuro concreto para el país, un futuro de suelo y ladrillo que la historia económica mundial ha demostrado muchas veces que no tiene largo plazo. La historia de España, como explico en Crisis, S.A. El saqueo neoliberal, no ha sido en esto diferente y hay mucho más que indicios de que quienes movían el dinero a gran escala sabían perfectamente los riesgos a los que abocaban al país. Cuando hoy se habla de planes de industrialización se habla de recuperar un sector que se dejó languidecer. La industria, que respondía del 14% del crédito total concedido en España a empresas y familias a finales de 2000, representaba el 8,4% a finales de 2008. El saldo en cifras absolutas creció, lógicamente, pero a un ritmo que nada tenía que ver con la borrachera de dinero fácil de otros sectores.

Continue reading

faestafta

Mercado, mercado, mercado. Eso somos. Bocas que comen, cuerpos que se visten, bolsillos que pagan impuestos. Estados Unidos y Europa suman 700 millones de consumidores (el 12% de la población mundial), ambas áreas suponen unidas el 45% de la riqueza que se genera al año en el mundo, medida en términos de PIB, y el 44% de las importaciones mundiales de mercancías. La crisis, generada por las ansias de ganancia del capital, le quitó el barniz de mundo próspero a Occidente, cuyos gobernantes (y no me refiero a los gobiernos) no tardaron en buscar el modo de recuperar protagonismo frente a los países emergentes, que ahora son los ahorradores que prestan dinero al llamado mundo desarrollado, los colonizadores de las reservas de recursos naturales, y han dejado de ser sólo la fábrica para pasar a ser punteros en innovación. ¿Cómo hacer frente al monstruo que ellos mismos han alimentado? Desempolvando (en concreto lo hizo Obama a principios del año pasado) la vieja idea de tumbar las barreras normativas que impiden a las multinacionales campar realmente a sus anchas desde San Francisco a Bucarest.

Los pasos a seguir están recogidos en un libro cocinado en uno de los centros neurálgicos del pensamiento neoliberal en España: la Fundación Faes. El autor es Jaime García-Legaz, actual secretario de Estado de Comercio, y el prólogo lleva la firma de José María Aznar. Qué mejor ocasión que ver que los medios hacen sonar las alarmas con lo que se cuece de nuevo lejos de la capacidad de decisión de los ciudadanos (el Congreso rechazó en España que se votase el Tratado por referéndum como pedía Izquierda Unida); que gracias a iniciativas como Filtrala.org (concebidas por eldiario.es, la marea.com, Diagonal y Mongolia) nos abren una mirilla a una negociación que tanto va a influir en nuestro futuro, para adelantar la sección El domingo libro y dedicarla a esta publicación de principios de 2013 que recoge los objetivos finales de lo que se está negociando. Y así, además, el domingo libro de verdad.

Continue reading

almudena grandes

El domingo libro:

Inés y la alegría, Almudena Grandes

Cuando leí Los Miserables no pude evitar dibujar en un papel la estrategia triangular de la batalla de Waterloo que describe Victor Hugo en una de sus maravillosas digresiones. Cuando, entre mediados de 1990 y 1991, tuvo lugar la Guerra del Golfo de Bush padre, coleccioné los mapas que entregaba cada día el diario El Sol (no había fotos que recogiesen el avance de la Tormenta del Desierto), una iniciativa pionera en España que sirvió al citado diario no sólo para duplicar sus ventas durante el conflicto sino para ocupar un lugar en la historia de la prensa que ya dura mucho más de lo que duró el periódico. Me gusta jugar al Risk y hacerme fuerte en lo que sería Oceanía para asegurar refuerzos en cada ronda, pero también arriesgarme a romper al enemigo por el centro, empeñándome allí donde cree haber blindado su frontera. Y toda esta charla inicial es un perdón anticipado que pido a quien se ofenda si cree que juzgo el fetichismo de la guerra sobre el papel, tan propenso a la épica y a ver el dolor como algo salido de las fábricas de la Corporación Acme.

Continue reading