Parados que se quedan sin prestación, el recorte silencioso del gasto público

Hay una escena de la fantástica película Monty Python and the Holy Grail (traducida al castellano como Los caballeros de la mesa cuadrada, vaya usted a saber por qué) en la que un caballero se empeña en que no ha perdido un duelo pese a que ya le han cercenado los brazos y las piernas. “No huyáis, cobarde”, le grita a la espalda del contrincante, que no da crédito al empeño del mutilado por convencerle de que está perfectamente y que deben seguir luchando. “Te mataré a mordiscos”, insiste. El Gobierno del Partido Popular parecería salido de una película dirigida por Terry Gilliam si no fuera porque lo que nos cuenta no tiene ninguna gracia y porque no son ellos los que se desangran.

Hoy se han hecho públicos los datos de afiliación a la Seguridad Social y paro registrado del mes de junio y los datos de prestaciones por desempleo de mayo. En España se crea empleo desde un punto de vista cuantitativo, en unas condiciones que van dando forma a un país cada vez más precario, que será lo que quede tras eso que han llamado crisis y que yo defino como un trasvase de riqueza gigantesco en Crisis S.A. El saqueo neoliberal.

Además de que cada vez hay más gente que tiene trabajo y no sale de pobre, vuelve a constatarse el hecho de que crece el número de desempleados que se va quedando en la cuneta, que cada vez menos personas en paro tienen el respaldo de una prestación por desempleo. La cobertura, que se mide sobre el paro registrado y no sobre los datos de la Encuesta de Población Activa (si no, hablaríamos de cuatro millones de parados sin prestación), refleja que en mayo estaban cubiertos con algún tipo de prestación el 57,71% de los desempleados registrados, frente al 61,49% de mayo de 2013 o el 69,9% que se encontró el Partido Popular al llegar al poder.

El dato enlaza con las explicaciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al presentar el techo de gasto público para el próximo ejercicio 2015. Al tratar de explicar cómo era posible rebajar el gasto del Estado un 3,2%, es decir, gastar 4.200 millones de euros menos el próximo año, realizar una rebaja fiscal como la recién anunciada y cumplir con los objetivos de déficit, Montoro se agarró a que habrá menos gastos por la menor prima de riesgo y por el mejor comportamiento del empleo, que reducirá la partida destinada a prestaciones.

A lo que no se refirió Montoro fue a que el paso del tiempo y el agotamiento de las prestaciones por desempleo se están convirtiendo en un tétrico alivio para las cuentas públicas. En los dos primeros años de la crisis discurrían de forma bastante pareja la evolución del paro registrado y el número de beneficiarios de alguna prestación. En 2011, cuando empezaron a alcanzar su fecha límite las prestaciones derivadas del estallido de la burbuja, la tendencia empezó a cambiar. Cuando se dispara, sin embargo, es tras el fulgurante ascenso del desempleo que propició la reforma laboral del PP en 2012. Los populares no solo no buscaron el modo de mitigar el desempleo provocado por el derrumbamiento del ladrillo, sino que tendieron una alfombra en el BOE al despido barato. El tiempo ha hecho el resto y la horquilla entre el total de desempleados registrados y los que son beneficiarios de prestación se abre cada vez más.

A esto hay que añadirle que el Partido Popular redujo del 60% al 50% de la base reguladora del salario la prestación a partir del sexto mes en desempleo. Si la prestación contributiva media de un desempleado en diciembre de 2011 fue de 864,7 euros al mes, en mayo de este año se había quedado ya en 814,2 euros.

El gasto total en prestaciones quedó en mayo en 2.002 millones de euros, un 19,8% menos que en el mismo mes de 2013, con una caída del 24,8% en el coste de las prestaciones contributivas. Si cogemos el gasto de enero a mayo, ambos incluidos, en los últimos años, se ve más claramente el efecto en las arcas públicas del agotamiento en la prestación. De gastar en esos cinco primeros meses 13.318 millones de euros hace dos años, se ha pasado en este ejercicio a 10.939 millones de euros, un 17,86% menos. El desempleo, por desgracia, no ha caído tanto ni siquiera en términos de paro registrado.

EMPLEO PRECARIO

En cuanto al resto de cifras conocidas hoy, a grandes rasgos dicen que en junio se registraron 1.518.873 contratos de trabajo.

110.258 fueron con carácter indefinido.

1.388.284 con carácter temporal (de éstos últimos, 509.469 lo fueron a tiempo parcial).

Esto debe ser lo de acabar con la dualidad del mercado de trabajo español, dado el histórico agravio comparativo entre temporales e indefinidos. Con hacer a todos temporales, solucionado el problema.

La afiliación media del mes de junio subió (fue de 16.684.995, es decir, 291.130 más que en el mismo mes del año anterior y 56.622 más que la media de mayo) pero el mismo número de personas que logró un trabajo y otras 87.577 personas más lo perdieron antes de que acabase el mes. Si a 31 de mayo había 16.643.364 afiliados a la Seguridad Social, a 30 de junio quedaban 16.555.787.

No seamos aguafiestas, se crea empleo, aunque el Gobierno del Partido Popular tiene que lograr que la afiliación crezca en otros 544.927 empleados solo para igualar el número que lucía la Seguridad Social a cierre de 2011, cuando ellos llegaron al poder.