La situación de la producción de energía en España es un asunto que preocupa cada vez más a las autoridades, principalmente en lo que respecta al tema de la importación energética. Esto tiene mucho que ver también con los ODS (Objetivos para el Desarrollo Sostenible) que la ONU ha planteado para el 2030, y la posibilidad de cumplirlos en tiempo y forma. ¿Existe una salida sustentable para la producción de energía en España? ¿Y a nivel mundial?

El compromiso, tanto de los gobiernos y sus instituciones, como de las empresas españolas por cumplir con estos objetivos es muy importante para el futuro del país. La producción de energía en España no es solo una cuestión ecológica, que ya de por sí es importante, sino también una cuestión económica, ya que ha llegado a suponer un gasto de 26 mil millones de euros.

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La importación energética en España

La producción de energía renovable en España se encuentra en una situación bastante favorable, pese a las dificultades que la importación energética sigue representando para el país peninsular. Lo cierto es que la producción de electricidad a partir de renovables se ha ido incrementando considerablemente en este tiempo, incluso a pesar de la sequía que en 2017 obligó a importar un 76% de energías primarias en petróleo y gas para compensar la crisis.

Aun así, para poder cumplir con los ODS planteados por la ONU para 2030, se deben tomar medidas que reduzcan el consumo de energía que generen emisiones de CO2. Las importaciones son principalmente de gas y petróleo.

El déficit comercial y la cuestión de la energía nuclear

No obstante, aunque las estadísticas de importación no tienen en cuenta la energía nuclear (la cual es una de las principales fuentes de electricidad españolas), hay que considerar que los materiales que se emplean para producirla son, en gran parte traídos desde el exterior.

Se calcula que, del déficit comercial de 22700 euros, unos 19.200 corresponden a importaciones de crudo y gas, lo que supone un 85%. Para acabar con estas problemáticas, se debe seguir trabajando en el reemplazo de este tipo de energía por energías renovables, que no emitan gases y que reduzcan la dependencia de recursos traídos desde otros lugares.

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El cambio hacia energías sustentables

La concientización llevada a cabo desde diferentes organismos e instituciones está mejorando mucho el consumo de energía y la demanda de las mismas. En las últimas estadísticas arrojadas por la REE, podemos ver que, de febrero del 2018 a principios de este año, la demanda energética cayó un 5%. Sin embargo, todavía hay mucho que tener en cuenta.

Aproximadamente un 40% de la energía libre de emisiones que se consume en España, proviene de la energía nuclear. En España hay aún seis centrales nucleares en funcionamiento que producen casi la mitad de la energía eléctrica que se consume en todo el territorio peninsular. Estas fuentes, aunque no emiten CO2 y son energías renovables, producen desechos nucleares que requieren de un tratamiento muy delicado y, frente a cualquier imprevisto, pueden representar un riesgo para la salud y hasta la vida de las personas.

El cierre de las centrales de energía nuclear en España

Como parte de las ODS y de las legislaciones vigentes, está previsto el cierre de todas las centrales operativas para 2030. No está prevista la renovación de contrato para ninguna de estas centrales, por lo tanto, para antes del año pactado, se prevé que ya ninguna de ellas estará operativa.

Esto significa una gran demanda que cubrir, lo que hace aún más urgente la necesidad de cambiar la generación de energía eléctrica a partir de fuentes como la energía eólica, la energía geotérmica o la energía hidráulica.

La situación de las energías renovables en España

Los esfuerzos para terminar con la dependencia de la importación energética y para, al mismo tiempo, buscar fuentes energéticas libres de emisiones que cubran la producción de 24,6% que aún depende de la energía nuclear, están al frente de las prioridades de las instituciones españolas. En este frente, se pueden ver grandes posibilidades con la infraestructura actual, aunque no será posible sin el apoyo de la población y el gobierno.

La energía eólica

En la actualidad, la energía eólica es una de las principales fuentes energéticas en España, y la segunda después de la energía nuclear en generar electricidad sin emisiones de gases CO2.

El balance en 2018 con respecto al año anterior fue bastante positivo y el panorama es muy alentador de cara a la posibilidad de cubrir la demanda española en los años venideros. De 2017 hasta el año pasado, se registró un aumento de un 1,2% en la generación de electricidad por aerogeneradores.

En todo el territorio de la península hay unos 1000 parques eólicos entre los que se reparten unos 20000 molinos de viento. Este tipo de energía es una de las mejores fuentes, ya que es muy barata, absolutamente renovable y tiene la posibilidad de ahorrar hasta 28 millones de toneladas de CO2 al año, una cifra francamente espectacular.

La energía hidráulica

La construcción de represas para mover grandes turbinas que generan electricidad es una de las mejores alternativas que hay en energías renovables. Se puede cubrir una gran demanda por este medio, es eficiente y limpia.

En España, las reservas para estas centrales se calcularon en un 41,2%, lo que representa un aumento del 15,2% con respecto al mismo mes del complicado año anterior, pero un 3% menos que en septiembre de 2018. Como podemos ver, aunque es una excelente alternativa, el gran inconveniente son las sequías, lo que dificulta mucho poder cubrir esta vacante sin recorrer a las contaminantes centrales térmicas.

La energía solar

La energía fotovoltaica es probablemente la fuente más limpia para producir electricidad. El inconveniente en la península ibérica es que existe muy poca capacidad de infraestructura instalada. Durante el 2017, la capacidad apenas sí llegó a los 135MW, en tanto que en Alemania se instalaron paneles para 1750MW.

Uno de los grandes obstáculos para este tipo de energía es el llamado impuesto al sol, el cual disuade en gran medida a las empresas y a los particulares de decantarse por esta alternativa. Es por eso que la actuación de entidades e instituciones gubernamentales son de gran importancia para llegar a una solución efectiva.

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