Sobre mí

ana tudela

Se supone que nací en Madrid, un 22 de enero, en un coche al que no le dio tiempo a llegar a La Paz, en un país al que le quedaba aún algún año para ser democrático. No tengo claro si yo soy yo. Mi madre tuvo que amenazar con merendarse a una enfermera para que, después de un día sin respuestas, le entregasen un bebé como el que le habían cogido de los brazos al llegar al hospital.

Si yo soy yo, desde luego no soy como mis hermanos. Yo voy de guay. Soy miope. Con seis años pedí una máquina de escribir para Reyes que aporreaba mientras ellos destrozaban joysticks. Bendito Commodore 64K que los tuvo tan entretenidos.

Salí de la Facultad de Periodismo de la Complutense de Madrid en 1996, con el título en la mano y jurando que no volvería a pisar una Universidad. Ahora estudio a distancia. Economía. Aquello de lo que acabé escribiendo, de lo que nadie quería escribir cuando estudiaba periodismo, lo que se dejaba para las últimas páginas de los periódicos, qué tiempos. Lo primero que envuelve el pescado y lo que nos ha traído a todos hasta aquí. Economía.

Por un céntimo de euro, diga cosas que ha aprendido por dedicarse al periodismo económico. A catar vinos. A aguantar la mirada (Botín es un máster). A transformar todo en cuadritos. A vivir pegada a la calculadora. A dudar de incrementos anuales sostenidos del valor de cualquier cosa cuando baja lo demás (posible burbuja o estafa piramidal con chorreras). A confirmar las veces necesarias una información antes de arriesgarme a un desmentido. A que eso puede no ser suficiente si detrás hay una cotizada con un buen cheque para publicidad. A amar el registro mercantil. A odiar la CNMV. A no tener reloj.

Estas manías me han dado unas cuantas cosas que contar. A algunos eso no les ha gustado nada. Dicen que Teddy Bautista me llamó durante años a gritos por Longoria la garrapata de la SGAE. Luego le imputaron.

He vivido la fundación de dos periódicos, el cierre de uno de ellos y la fundación de la edición española de la revista Forbes. He trabajado para el Opus, el liberalismo neocon y para un trotskista y nunca habría adivinado quién iba a tratar peor a sus trabajadores ni quién me iba a dejar titular “Alierta roja”.

De vez en cuando lo dejo, reniego del periodismo por las condiciones a las que se ha sometido a los profesionales de este sector pero siempre se me acaba cruzando un Excel y un teclado. En la última recaída escribí Crisis S.A. El saqueo neoliberal.

Me ha costado muchas horas fabricarme esta forma en la espalda pero adoro este jaleo de vida que llevamos con tal de darle a la tecla y sé que vendrán muchas más. Al margen del pastel de patata, es lo único que no tengo ningún pudor en compartir. Cualquiera que me lo pida puede probar ambas cosas. Por el pastel nunca he cobrado.