Pagar más o menos impuestos en un mundo trucado para que otros no paguen

impuestos hacienda

Pongan la mente en blanco. No piensen en las dos subidas de IVA que han sufrido durante la crisis y la reclasificación de productos y servicios que ahora pagan el tipo general. No piensen en la subida del IRPF que se agarró a su nómina desde 2012 y que ahora les van a bajar por capítulos sin devolverles el susto, ni en las decenas de miles de millones de euros entregados a entidades financieras a fondo perdido por agujeros que alguien no controló (aunque cobraba por ello). No piensen en los recortes en Sanidad o Educación pero, sobre todo, no quieran entender el fraude que se esconde tras las SICAVs ni saber quién bloqueó su inspección; ni cómo la banca, al quedarse con miles de pisos de las inmobiliarias cuando estalló la burbuja, se restó cifras astronómicas de un IVA que nadie había pagado quitándolos del fondo común. No se pregunten en qué consisten los paraísos fiscales, qué había tras la amnistía fiscal ni por qué David Beckham fue el primer gran beneficiario de una norma tributaria que se dijo que se creaba para atraer a científicos y premios Nobel.

Vivan felices con los anuncios de devolución de los sacrificios que nos hacen desde el Gobierno y no lean, no se les ocurra leer el libro ¿Hacienda somos todos? de Francisco de la Torre (Debate, 2014), al que dedico hoy la sección El domingo libro. No vaya a ser que, avanzando por sus páginas, aten cabos entre lo que ocurría antes y durante la crisis, lo que ha pasado en su bolsillo y lo que ha entrado (o no ha salido) de otros. No vaya a ser que descubran que este fondo común, al que cada vez aportan más, está lleno de rotos desde hace mucho y que ahora, cada vez que se remienda uno, se dejan saltar las costuras por otro sitio sin que en la Agencia Tributaria tengan medios (ni se los den) para tanto hilván.

Seguir leyendo