Patronal española: mano dura con el trabajador, guante de seda con el pufo empresarial

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Ya estamos en 2014. Cómo pasa el tiempo. Este año hay elecciones en la patronal de patronales y me han dado ganas de echar la vista atrás y, de paso, dedicar la sección El domingo libro a la obra que escribió Juan Rosell pocos meses antes de convertirse en presidente de CEOE. Título: ¿Y después de la CRISIS, QUÉ?, publicado por Deusto a principios de 2010. El libro es un recetario neoliberal asentado en esas afirmaciones como que facilitar el despido genera empleo estable (ya lo hemos visto), o la pretendida lucha contra la temporalidad en los contratos a base de abaratar las indemnizaciones de los empleados con contratos indefinidos, una estrategia que ha terminado favoreciendo un cambio lingüístico. Ahora llamamos indefinido a un contrato en el que te despiden sin indemnización durante el primer año. Volviendo al autor, pasaron unas cuantas cosas el año de publicación del libro en la patronal y han pasado otras muchas después que dan ganas de preguntar a Rosell ¿y después de la crisis, la calidad del empleo, qué?; ¿y después de la crisis, la Seguridad Social, qué? y también ¿y después de la crisis, la patronal, qué?

Respuestas a las dos primeras preguntas aparecen detalladas en Crisis, S.A.: El saqueo neoliberal, en los bolsillos de los trabajadores, en las estadísticas del INE. Hoy me pregunto sobre todo por la segunda, aunque el final lo dedico a algunas perlas del libro de Rosell. ¿De dónde viene esta patronal? Hagamos flash-back.

4 de octubre de 2010. Gerardo Díaz Ferrán preside la CEOE. Sus pufos, desvelados uno detrás de otro por esa fantástica periodista que es Susana Rodríguez Arenes, han ido estallando y hacen insostenible su situación al frente del lobby de los empresarios. Casi nadie se atreve, sin embargo, a plantearle a la cara lo que es un clamor en los pasillos de la patronal: que se tiene que ir. La asociación empresarial ha pedido por activa y pasiva facilidad para despedir empleados y, sin embargo, tiembla como una hoja para echar de sus filas al que merecería una despedida procedente: su presidente. Las imágenes de cientos de clientes de Air Comet incapaces de llegar a sus destinos en Navidad, los miles de empleados de la aerolínea y de Marsans que se han quedado sin empleo y sin sus últimas nóminas, las decenas de proveedores a los que no se han abonado sus deudas, incluida la Seguridad Social, y el cierre de empresas, no han logrado que Díaz Ferrán se plantee por sí solo dar el paso. Se lo han puesto fácil.

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