Ferrovial

“En cumplimiento de la normativa vigente, se pone en conocimiento de los señores accionistas y del público en general que con fecha 14 de julio de 2005, Allocation SICAV, S.A. ha firmado en disconformidad el acta de la Inspección de Hacienda del Estado derivada de la comprobación de su régimen fiscal especial del Impuesto sobre Sociedades del ejercicio 1999.

La regularización propuesta por la Inspección consiste en la aplicación del tipo general del impuesto de sociedades (35% en aquel momento) en lugar del tipo especial del 1% aplicable a las sociedades de inversión mobiliaria admitidas a negociación en la Bolsa de Valores”.

¡Qué tiempos! Así comenzaba la comunicación a la CNMV de la Sicav Allocation, perteneciente a la familia del Pino, fundadora de Ferrovial, en la que se informaba de que los inspectores de Hacienda andaban tras sus pasos. Consideraba la Inspección que los Del Pino debían pagar, solo por el año 1999, alrededor de 2,6 millones de euros en impuestos. Imaginen lo que se han ahorrado desde entonces. ¿En qué quedó? En nada. Ya se encargó Pedro Solbes de echar el cerrojo a la inspección el día en que el país tenía su atención puesta en un enorme avance social: la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. Desde entonces, las Sicav son el único instrumento de ahorro sobre el que la Inspección de Hacienda no tiene competencias. Ferrovial no fue la única gran fortuna que se benefició de esa sorprendente forma que el penúltimo PSOE tuvo de entender el socialismo, pero nos vamos a fijar en ella por la procedencia del tesoro que guarda, que hunde sus raíces en los acuerdos del dictador Franco con Eisenhower para el establecimiento de bases militares en España pero además es un largo recorrido por las inversiones públicas y el florecimiento del Estado de bienestar.

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